La noche del sábado 6 de diciembre se convirtió en una de las más comentadas en la escena musical cuando el líder de Grupo Firme protagonizó un momento explosivo durante el Festival Órale Wey en el Estadio El Campín de Bogotá. Lo que comenzó como una presentación llena de energía terminó con una pantalla hecha añicos y miles de fanáticos divididos entre la euforia y la crítica. El cantante mexicano, conocido por su personalidad desinhibida y conexión directa con su público, demostró una vez más que sus shows nunca pasan desapercibidos.
El incidente ocurrió cuando el vocalista notó que el cronómetro digital marcaba los últimos segundos de su tiempo en el escenario. Visiblemente frustrado por tener que concluir su actuación, tomó una botella de licor y la lanzó con fuerza contra la pantalla que mostraba la cuenta regresiva. El impacto fue instantáneo: tanto la botella como el monitor se hicieron pedazos ante la mirada atónita de más de 35 mil asistentes que llenaban el recinto deportivo colombiano. El gesto desató una explosión de gritos y aplausos entre los fanáticos presentes, quienes interpretaron la acción como una muestra de rebeldía ante las restricciones de tiempo impuestas por la producción del evento.

Antes de lanzar el botellazo, el intérprete de «El Beneficio de la Duda» caminó hacia la pantalla y expresó con evidente molestia: «Bogotá está triste porque ya se me acabó el tiempo». Acto seguido, tras romper el monitor, gritó con euforia: «De aquí nos vamos hasta que amanezca, Bogotá», mientras la multitud estallaba en celebración. Según diversos testimonios de personas que estuvieron presentes, la producción había comenzado a bajar el volumen del sonido y encender las luces del estadio de manera abrupta, lo que habría motivado la reacción impulsiva del artista. Varios seguidores defendieron al cantante en redes sociales, argumentando que no tuvo oportunidad de despedirse adecuadamente de su público, algo que consideran esencial en cualquier concierto.
Al día siguiente del polémico suceso, el vocalista utilizó su cuenta oficial de Instagram para ofrecer disculpas, aunque manteniéndose fiel a su característico sentido del humor. Junto a varias fotografías del concierto en Bogotá, escribió: «GRACIAS BOGOTÁ. Mándenme a dónde deposito lo de la tele, perdón jajaja». El mensaje acumuló cientos de miles de reacciones en pocas horas, con fanáticos celebrando su honestidad y otros cuestionando la necesidad de haber dañado el equipo. La respuesta del cantante fue interpretada por muchos como un reconocimiento de su error, aunque algunos internautas consideraron que minimizó la gravedad del acto con el tono jocoso de su disculpa.




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